Una historia que contar

/ diciembre 19, 2020/ Escritura, Fotografia, Todas

Un caballo blanco en un bosque. Quien lo habrá dejado ahí? Capaz un indio. Sobre que quiero escribir? Un blog de viajes? Un viaje creativo? Una novela? Los duraznos? Un ensayo sobre eso? Son frutos con carozo, simples, suaves. Crecen en los campos. Donde son cosechados. Donde hay vida y felicidad. Donde hay claridad. Donde hay amor. Hoy fui a pintar un mural en un café y me dijeron que me van a mandar el diseño. Después les muestro lo que puedo pintar y ahí lo empezaremos. Quien sabe? Por ahí es justo lo que necesitaban. Y así es la vida, avanza y sigue. Ahora estoy en un hostel donde necesitan que pinte una pared de mural. Todo está fluyendo. Me quedé unos días en lo de mis primos y estuvo buenísimo. Recibo amor de todo y todos. Creo que la vida es única. Una oportunidad de seguir , viajar y trabajar. Todo es posible. El lienzo está ahí, expectante. Todo está sucediendo de acuerdo a lo planeado por el Universo. Sus planes se están cumpliendo. La magia está sucediendo. Hay una razón para todo. Un hotel no es lo mismo que un hostel. Me encanta la onda del lugar y la buena onda de las personas. Me parece que viajar así está buenísimo. Que alegría, que paz. Decidí dejar el plano espiritual y pasar a vivir la vida. De manera más divertida. Soy alegre, soy feliz, soy paz. Soy amor. Soy confianza, soy alegría. Soy fluir. Me siento como Buda en su aventura de liberar a todos los seres del sufrimiento. Como una sirena que quiere ver el mar. Como un avión chocando contra una montaña de nieve. Como una luz en medio de la oscuridad. Yo soy la luz. Yo soy paz. Yo soy fe. Yo soy alegría. Yo soy la vida. Cualquier cosa que escriba va a estar bien.

Compartir esta entrada