Blog de viajes

/ diciembre 13, 2020/ Escritura, Todas

Hace años que quiero ser bloggera de viajes. Y hoy empecé. Ya había empezado antes escribiendo artículos y cosas para revistas. Publiqué varios artículos en este blog de viajes anteriores. Pero este es especial. Porque lo estoy escribiendo desde la playa. En un balcón hermoso viendo parte del mar con colibrís y sonidos de pájaros que nunca escuché antes. Recién fui a visitar el bosque y a pintar. Sentada en el pasto en una colina, con campera y la naturaleza. Ayer fuimos a caminar por el centro con mi mamá, había duendes y budas. Creo que el Universo me está queriendo dar más señales. Recién las personas que están en el balcón de al lado hablaron de una familia de artistas, como el humor es maravilloso, como hace la vida más simple, con otra mirada. Y que una persona vivía en San Telmo y decoraba su casa y terraza antigua con obras de la familia. Como lo que hice yo en la mía con las pinturas y flores por todas las paredes y mesas.

En fin, ayer fuimos a la playa. Pareció ser como un sueño, pasar por la entrada, el bosque, el mar, la mañana en San Telmo. Me sentí tan agradecida. Vendí tres pinturas en un día. Una alegría. Tengo un chanchito para ahorrar para mi próximo viaje a Egipto y otras cosas.

Incluso el supermercado parece una cabaña de cuentos. Fuimos a comprar alimentos y cosas para el apart. Trajeron el desayuno al cuarto aunque yo me lo perdí. Me desperté temprano, medité, hice yoga. Ahora caminé, pinté, escribí, dibujé, me recuerda a Deepak Chopra que decía que su rutina era siempre la misma y variaba según el lugar donde estaba. Siempre amándose a si mismo.

Estar en un hotel, un baño enorme, con grandes espejos y una ducha que funciona genial. Es una alegría.

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