Foto de viajes

/ agosto 2, 2020/ Creatividad, Fotografia

Esta foto es en una cafe en Londres, en Shoreditch. A donde pienso volver con un cuaderno a pintar el lugar. Tenía luces y mapas antiguos, desde la ventana se veía el río. Había scons en el mostrador, cafe rico en tazas. Esos lugares son soñados. Amo ir a las cafeterías, donde se me ocurren muchas ideas creativas, me dan ganas de escribir, de hacer poesía, de compartir. Es hermoso. Ahora quiero ir a hacer una ruta de cafes en Londres pintando en cuadernos cada lugar. Hoy fui caminando a un parque a la mañana y me reconecté con ese sueño. Que verdaderos que son. Sentí que abrazaba a mi niña interior que siempre quiso ir a Egipto, desde que estudió sobre el tema en General Knowledge. Me acuerdo que tuvimos que hacer unos folletos creativos como si fuera de agencia de viajes y lo disfruté mucho. También hicimos uno así de Australia, con marcadores. Encontré mi vocación. Viajes, cuadernos, guía y colores. Que divertido. Un profesor me dijo que los brillos y el estilo de cuadernos de colegio no era aceptado en la clase de Lenguaje Visual en la universidad y yo me puse triste porque era lo que a mi me gustaba. Ahora me estoy dejando llevar por mis anhelos y sueños creativos. Compartiendo, espero que a alguien le sirva. Yo solo escribo lo que surge de mi corazón, de mi consciencia. Lo dejo ser y el universo se encargará del resto. Confío en que hay suficiente dinero. Esa luz que entra por la ventana me encanta. Me lleva a ese momento, fui con mis papas. A mi mama le encantan las cafeterías, y a su mamá también. Mi papa es más de los bares. Yo disfruto sacando fotos en ambos lugares. En Europa las decoraciones me fascinan. Tienen este estilo que parece hecho así nomás, con cosas encontradas en una feria de usados, las cortinas como de abuela. Los carteles en las entradas de los baños siempre son originales y divertidos. Si fuera decoradora de interiores tendría mucha inspiración desde ahí.  Siempre le digo a mi mama que ella puede ser decoradora de interiores, en mi casa hay colores en la escalera, las paredes, cuadros antiguos, un cuadro de grabado que hice yo cuando era chica. Otro cuadro hecho por mi mamá en un taller, es redondo con una rama en el medio. Fotos de mis hermanos, libros por todas partes. Mi mamá es escritora y nose como hace pero siempre está comprando o leyendo un libro nuevo. Yo amo leer, ahora estoy leyendo Mujercitas y es una historia hermosa. Me recuerda a mi infancia con mi hermana, cuando armábamos casitas en el living con sabanas de flores, almohadones del sillón, metíamos una lampara y libros de cuentos. Era muy divertido. También hacíamos shows de baile arriba de todo, en el gimnasio del tercer piso. Un espacio amplio con piso de madera y techo de chapa, espejos y una barra de ballet. Poníamos música, un cd de Shrek y un colchón en el piso, y con disfraces del cajón de madera empezábamos a bailar y cantar. Había tules rosas con lentejuelas plateadas, mallas de baile, un disfraz de otoño, marrón, una túnica batik de bruja bordo y negra con símbolos en el escote. Calzas fluor, violetas, turquesas y con caritas. Mochilas, zapatillas de baile blancas y rosas, gastadas. Había que ponerles algodón en las puntas para pararse en puntitas de pie. Nos peinábamos con rodetes para las clases con mis amigas, y con medias largas blancas nos poníamos a bailar. Había un tiempo que yo podía abrirme de piernas contra la pared, me acuerdo de la música y me trae paz y placer. El baile es una constante en mi vida. Mi mama es bailarina así que me lo inculcó. Una época fui con Cande una amiga a un taller en la galería de madera de San Isidro. Es hermoso ese lugar, hay una biblioteca en la entrada y subiendo una escalera de madera de roble se llegaba al salón. Estuve pocas clases pero lo disfruté mucho. Otra clase de baile fue en Almagro, una salón grande, blanco, espejos, madera. Fue danza contemporánea, ruidos, movimiento. Yo era la más nueva. Después de la clase hice una pintura bellísima, pitando el movimiento. Me encanta la ropa de las bailarinas, busos apretados, lilas, beige, marrones, negros, blancos, celestes. Un buso con hombros caídos, corto. Medias, polainas de lana. Todo ese universo me transporta a cuando era chica. Flores en mi cabeza, el primer día de colegio. Me sacaron una foto en la entrada de casa, con el delantal turquesa, mi cara de felicidad y alegría, me acuerdo ahora y me dan lágrimas en los ojos. Siento que ahora me siento así. Ahora que decidí volver a viajar. Igual de feliz.

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